Un selecto centro cultural de Cuba expone una nueva muestra, la enésima, del incontenible artista René de la Nuez, premio nacional de Artes Plásticas, colaborador incansable y contumaz de los diarios POR ESTO!
LA HABANA, Cuba, 6 de julio (POR ESTO!).- ¿Qué profundidad tiene el manantial intelectual del reconocido artista René de la Nuez, es una interrogante que amenaza con fragmentar sentidos, prejuicios y pronósticos más allá de la geografía antojadiza de su país de origen: Cuba.
Casi 73 años después de su aparición en nuestro mundo convulso y desigual, en el poblado habanero de San Antonio de los Baños, Nuez sigue dando muestras de que su talento y creatividad son virtualmente insondables.
El Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, ubicado en una de las arterias coronarias de La Habana colonial, inauguró el 7 de julio una nueva exposición del fecundo dibujante, esta vez para entregar a sus coterráneos una muestra intitulada “Almendrones”, vocablo con el que la población de la isla alude e identifica a los miles de automóviles antiguos, Ford, Chevrolet, Buick, Chrysler, Pontiac... que pululan y trepidan como amenazas por lo que alguien llamó el mayor “museo rodante” del mundo: La Habana.
Una vez más lúcido cronista del acontecer de su contemporaneidad, el padre legítimo de personajes intensos y trascendentes de la caricatura política como el Loquito, el Barbudo, Mogollón y Don Cizaño, Nuez entrega una colección que nos abraza y reconforta con su tradicional manejos de las líneas breves e intensas, el movimiento, la perspectiva y las manchas de tinta.
Al decir de la curadora Carina Pino Santos se trata de piezas “no exentas de dramatismo”, que “destilan el humorismo costumbrista subyacente” en toda la obra del artista, en este caso para entregarnos verdaderos híbridos que desafían épocas y preferencias: un Cadillac del año 1958 injertado con un motor de Lada (ruso), un Plymouth del 48 con caja de velocidades de Toyota, un convertible devenido jeep-taxi seis décadas después de su producción...
“Nuez es un hombre que se ha mantenido activo hasta el presente, y nos deleita con su imaginación y sus conocimientos”, dijo a POR ESTO! el poeta nacional cubano, Pablo Armando Fernández.
Mientras, otro laureado poeta, incluido entre el numeroso público que acompañó la apertura de la muestra, Víctor Casaus, lo definió como “el artista del dibujo pensante, la meditación y la reflexión”, una apreciación persigue a Nuez casi como su segunda sombra.
“Me he buscado problemas con gentes porque tratan de interpretar mis dibujos más allá de lo esencial, algo que me viene bien y me viene mal”, declaró el generoso y contumaz colaborador de los diarios POR ESTO!, quien anunció para nuestra publicación la salida próxima de un nuevo libro de su autoría titulado “Habana: Auto de Fe”.
En sus almendrones, memoria gráfica de incalculable valor, “está el deseo -precisó- de vivir más allá del tiempo, lo mismo que lo han logrado esos engendros cubanos; el problema es vivir para triunfar”.
Nuez, según lo consideran especialistas, es “un acusador” cuyo valor “se halla en la síntesis plástica para transmitir mensajes densos”.
A la presente exposición le anteceden “El Libro de la bicicleta” y un lienzo del Malecón habanero que guarda con celo en su estudio, y que fue expuesto por última vez en su muestra antológica en el Museo de Bellas Artes de Cuba, explica el catálogo de la exhibición.
La de Nuez es la narrativa de una ciudad metaforizada en su “arquitectura humana” (como él la llama), que aborda ahora sin el afán de la inmediatez gráfica periodística, opinó Pino Santos.
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